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SANTO CONSOLADOR (S.BERNARDINO REALINO, SACERDOTE )

Nació en Carpi (Italia). Tras realizar estudios en Módena y Bolonia, ejerció de alcalde en varios pueblos antes de ser administrador de las posesiones del marqués de Pescara. En Nápoles vio por la calle a unos novicios jesuitas y eso tan sencillo fue lo que alumbró su vocación religiosa. Pidió su entrada en la Compañía de Jesús a los 34 años. En la fiesta del Corpus del año 1566 fue ordenado sacerdote. San Francisco de Borja lo hizo maestro de novicios.

 En 1574 fue destinado a Lecce, en la otra parte de Italia. Su gran dedicación fue la dirección espiritual. Procuraba ayudar, consolar y animar a todos los desdichados: pobres, enfermos, encarcelados, condenados, abandonados o esclavos. Para todos tenía algo siempre, si no era dinero, sería ropa, o comida, o unas palabras alentadoras y animosas. Hasta los lugares donde se cumplían las penas de muerte se acercaba el Padre Bernardino para poder ayudar al reo.

 Lleno de santa paz, a los 80 años, cuando iba a atender a un penitente, se cayó por las escaleras, y no pudo recuperarse del todo. Murió el 2 de julio de 1616 diciendo: «¡Oh, Señora mía santísima!

anecdotas y reflexiones