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Bienaventurados los misericordiosos 

Cuando Santa Brígida empezó por vez primera su vida de servicio y entrega al Señor, se le juntaron otras siete jóvenes y el obispo Maccaille les tomó los votos y les dio el hábito blanco y el velo que fue, durante centenares de años, el hábito de las monjas irlandesas; y las ayudó a fundar el primer convento establecido en Irlanda.

El santo obispo les sugirió la idea de que, toda vez que eran ocho religiosas, escogiera cada una de ellas una de las bienaventuranzas de que habló Nuestro Señor en el sermón de la Montaña, como divisa propia. Todas ellas repasaron las santas virtudes que Cristo había alabado de una manera tan particular, y las siete hermanas pidieron a Brígida que fuera la primera en escoger. La escogida por Brígida fue: "Bienaventurados los misericordiosos".

En aquellos tiempos en los que la gente sentía menos simpatía natural por el que sufre, había más crueldad innecesaria. Santa Brígida, con su tierno cuidado por el pobre y su conocida bondad hacia los animales, dio un ejemplo de compasión cristiana, de la que había mucha necesidad; y al escoger aquel lema, demostró cuán bien conocía la falta que hacía la misericordia.

anecdotas y reflexiones