principal
   
 

 

 

CANDOR Y TERNURA

Debemos recuperar la ternura de las abuelas de los hijos. Hace unos días asistí a un homenaje que se rindió a los profesores jubilados. Quiero recordar el candor de aquella gente:

-Observé que todas las personas tienen necesidad urgente de dar y recibir amor. Cuando no se da amor, la vida se oscurece y la convivencia se marchita.

-Observé que para practicar la ternura no es necesario poseer grandes cualidades. Basta sacar a la luz el candor de nuestra alma. Basta con manifestar espontáneamente nuestro amor.

-Observé que el candor de las personas se manifiesta con naturalidad y es más necesario en los momentos difíciles, en aquellos momentos en los que se necesita servir: levantarse y ponerse a servir.

-Observé que la ternura y el candor, nunca se puede compaginar con la violencia, el enfado y la agresividad.

-Observé que expresar el candor del corazón no es mostrarse débil, sino generoso y acogedor. La ternura no está reñida con la energía.

Ayer recibí una carta de una antigua alumna. Esta joven, después de visitar a una amiga enferma a la que admira por su talante cristiano y por su candor, me dice: «Es una persona que con sus palabras amables y tiernas te da ánimos, te empuja a seguir adelante. Su presencia en mi vida, me dice, es como una bendición de Dios. No comprendo cómo en medio de tanto dolor y contratiempo es capaz de transmitir tanto candor». La suegra de Pedro, ya curada, con candor y ternura, se levanta y les sirve.

He llegado a pensar que si la fama de las suegras está deteriorada es porque hay cosas que por desgracia se resisten a la organización. En una ocasión, el presidente de uno de los bancos más importantes del mundo se encontraba enfermo en un hospital. Uno de los vicepresidentes fue a verle y le dijo: «Deseo expresarle el deseo de nuestra Junta de que recobre usted la salud y viva otros cien años. Es una resolución oficial aprobada por una mayoría de 15 votos a favor, 6 en contra y dos abstenciones».

El candor y la ternura del servicio se resiste a la organización. No debemos organizar ni controlar el candor y la ternura de las suegras que están dispuestas a servir. Hoy, con esperanza podemos preguntarnos: ¿Cuándo seremos capaces de contener nuestros esfuerzos, de incendiar el fuego, de humedecer el agua y de añadir color a la rosa?... 

Cuando creamos que existen suegras que sirven como la suegra de Pedro que sirvió a Jesús de Nazaret.

anecdotas y reflexiones