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AL SALIR DE LA CÁRCEL
(SAN JUAN DE CAPISTRANO)

Nació el 24 de junio de 1386 en Capistrano, provincia de L'Aquila (Italia). Cursó derecho en Perusa llegó a ser reconocido jurista, de modo que, fue nombrado gobernador de la ciudad. Por causas no conocidas con certeza lo encarcelaron en una revuelta popular, lo que motivó el final de su carrera civil, pues en la prisión sufrió una aguda crisis espiritual, y se le apareció San Francisco de Asís invitándolo a ingresar en su orden, lo que hizo al salir de la cárcel. La dura experiencia de la vida hizo de él un hombre agradable, humilde, manso, benigno, paciente y compasivo, nos dice un discípulo y compañero. Murió el 23 de octubre de 1456.

Los estudios más recientes nos presentan al santo como verdadero hombre de paz. Muestran su santidad de vida, su austeridad y ejemplaridad franciscana. Como embajador de paz apaciguó pueblos y ciudades, llevando al amor y a la caridad a gentes enemistadas por el odio y las discordias; medió entre el papado y los reyes y príncipes. Conocía bien, por experiencia personal, los frutos funestos de la división por lo que decía: Donde no hay justicia, no puede florecer la paz, donde hay paz, allí está Dios; donde hay discordia, allí reina el demonio. En mediación de paz decía a un príncipe airado: “Escucha a tu pequeño servidor... Cristo predica la paz y bendice a los pacíficos, esto es, a los qué aman la paz. ¡Abraza la paz, reconquístala, consérvala! No tenias perder algo con ella; ella sola es defensa y custodia de los príncipes, mantenimiento de la corona, claridad y distinción de sentimientos y de valor, vínculo de amor, unión de corazones, conjunción de pareceres, mansión y tabernáculo de todas las virtudes! ¡Ella conquista amigos, vence enemigos, dulcifica ira y despecho!”

anecdotas y reflexiones