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DONDE EL CIELO Y LA TIERRA SE TOCAN

           Había una vez dos monjes que, en un manuscrito antiguo, encontraron noticia de un lugar donde el cielo y la tierra se tocaban, y decidieron ponerse en camino en su búsqueda.

           Subieron montañas, cruzaron ríos, atravesaron desiertos, sufrieron toda clase de penalidades que lleva consigo un viaje por todo el mundo.

      Además, superaron todo tipo de tentaciones que pudieran apartarles de su propósito: cansancios y desalientos, ofertas prodigiosas de acumulación de riquezas y deseos de encumbrarse sobre otros, propuestas atractivas de vivir en paraísos deliciosos y la placidez de ser servidos por otros menos cultos que ellos...

      Por fin llegaron hasta la puerta de la que hablaba el viejo manuscrito. Estaban a unos segundos de colmar sus anhelos.

      Bastaba llamar, y uno se encontraría con la felicidad y la paz, con Dios. El momento era emocionante: iban a pasar la frontera entre el cielo y la tierra.

      Por fin se abrió la puerta y, cuando sobrepasaron el dintel, se encontraron cada uno en su propia celda del monasterio...

      Entonces comprendieron que el lugar donde el cielo y la tierra se tocan se encuentra en la propia tierra. En él puesto que Dios nos ha asignado a cada uno y en la realización personal de la propia historia.

anecdotas y reflexiones