principal
   
 

 

 

EL CULTO QUE DIOS QUIERE

 

Cuentan las antiguas crónicas que hubo una vez un monje oriental, cuyo sueño era ir a visitar el Santo Sepulcro del Señor.

De aldea en aldea, fue recogiendo limosnas y al cabo de muchos años, ya siendo viejo, logró reunir treinta escudos; justo el capital necesario para poder realizar el viaje.

En ese momento, hizo penitencia, obtuvo el permiso del abad y partió.

Apenas se había distanciado del monasterio una jornada de camino, cuando vio a un hombre harapiento, escuálido y triste, en la encrucijada del camino. El hombre, al oír resonar el cayado del palmero sobre las piedras de la calzada, levantó la vista y al ver al monje preguntó:

·       “¿Adónde vas, padre mío?”. El monje le respondió:

·       “Al Santo Sepulcro, hermano, a Jerusalén. Daré tres vueltas alrededor del Santo Sepulcro y me prosternaré allí para venerarlo y hacer oración”.

·       “¿Cuánto dinero tiene para el viaje?”

·       “Treinta escudos”

 · “Dámelos a mí; tengo mujer y niños y tienen hambre, y yo estoy enfermo. Dámelos, da tres vueltas alrededor de mí, arrodíllate, prostérnate ante mí y después vuelve a tu monasterio”.

 El monje lo miró asombrado. Sacó de la bolsa las treinta monedas. Dióselas al pobre. Dio tres vueltas a su alrededor, cayó de rodillas, se postró ante él y levantándose regresó a su monasterio. Porque Dios está en el corazón de todo hombre y más en el del necesitado.

anecdotas y reflexiones