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EL HOMBRE QUE LLAMÓ DOS VECES: SAN FELIPE DE JESÚS

Felipe nació en la ciudad de México el año 1572. Ingresó en los franciscanos pero no pudo hacer frente entonces a la austeridad de su vida. De vuelta a casa, se dedicó durante algunos años al oficio de platero. Al ver su padre que no tenía fortuna como platero, lo envió a las Islas Filipinas, cuando Felipe ya tenía 18 años. El mundo le sonreía, aquella sociedad bulliciosa parecía ofrecerle todo lo que podía soñar. Pero la angustia llegó a apoderarse de su corazón: sintió el vacío de Dios. Y, en medio de ese angustioso vacío, escuchó la llamada de Cristo.

Volvió a llamar a la puerta de los franciscanos, ahora ya con más madurez y más experiencia. Vida de estudio y de oración, vida de intensa preparación, primero para la profesión religiosa según la Regla de San Francisco, y luego para la ordenación sacerdotal que se celebraría en México.

Con un grupo de franciscanos, se embarcó rumbo a la Nueva España. Pero una terrible tempestad arrojó la nave contra las costas de Japón en el tiempo en que había estallado la persecución de Taicosama contra los franciscanos y sus catequistas. Nuestro Felipe, por su calidad de náufrago y extranjero, hubiera podido evitar honrosamente la prisión y los tormentos, pero rechazó esa manera fácil de regir su vocación.

 Junto con otros franciscanos que evangelizaban desde hacía tiempo Japón y tres jóvenes jesuitas fue martirizado. Felipe se había convertido plena y totalmente a Cristo. Era el 5 de febrero de 1597. Felipe fue canonizado el 8 de junio de 1862, por el Beato Pío IX.

anecdotas y reflexiones