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EL HIJO DEL ZAPATERO

(Felix de Nicosia)

Félix de Nicosia nació en Nicosia (Sicilia,Italia)el 5 de noviembre de 1715, en una familia pobre, pero muy religiosa. Su padre, zapatero, murió un mes antes de que él naciera. Como la mayor parte de los niños pobres sicilianos de ese tiempo, no fue a la escuela. Ejerció también él desde niño el oficio de zapatero. La cercanía de un convento de padres capuchinos le permitió visitar con frecuencia a la comunidad y conocer a los religiosos.

Se sintió cada vez más atraído por su vida: alegría, austeridad, pobreza, penitencia, oración, caridad y espíritu misionero. Tras insistir casi diez años fue finalmente admitido. Realizada su profesión le mandaron al convento de Nicosia donde ejerció el oficio de limosnero. Cada día recorría las calles del pueblo llamando a las puertas de los ricos, invitándolos a compartir sus bienes, y a las de los pobres, para ofrecerles ayuda en sus necesidades.

 Siempre daba las gracias, tanto cuando le hacían donativos como cuando lo rechazaban de mala manera, diciendo: «Sea por amor de Dios». Aunque era analfabeto, conocía bien de memoria la sagrada Escritura y la doctrina cristiana.

Fue muy devoto de Jesús crucificado y de la Eucaristía. Pasaba horas ante el sagrario, incluso después de llegar muy cansado de los trabajos del día. Veneraba con ternura a la Madre de Dios. Mientras trabajaba en el huerto, le sobrevino una fiebre violenta. Al médico que le recetó medicinas le dijo que eran inútiles, pues se trataba de su última enfermedad.

Y así fue. Murió el 31 de mayo 1787. Hoy se le venera como  santo

anecdotas y reflexiones