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LA GRACIA DE CRISTO EN EL HINDUISMO

     Pienso en las procesiones de peregrinos que todos los años van, en la India del Sur, al santuario del dios Vishnu a cuya estatua refriegan sus sacerdotes con aceite y perfumes. Hace unos años se pensó en traducir al inglés, y también en parte al francés, los cánticos de los peregrinos. Habían sido compuestos por un hombre del pueblo bajo, a mediados del siglo XVII de nuestra Era. Son cánticos espléndidos:

     « ¿Cómo nuestros espíritus podrán captar a Aquel cuya luz reflejan el sol y la luna? Dios es nuestro, alma de
nuestras almas, cerquísima de nosotros, en nosotros y alrededor de nosotros. A ese Dios de amor sólo por
el amor puede alcanzarse... Nosotros hemos construido un Vishnu de piedra, pero la piedra no es Vishnu; la
adoración se ofrece a Vishnu y la piedra sigue siendo piedra en la estatua de piedra... Vuestra gloria, OH
Dios, es el ser llamado el Salvador de los pecadores... Los santos os llaman el Señor de los desesperados.
Yo al oírlo me he llenado de esperanza».


     Entre esos peregrinos habrá algunos, sin duda, cuyo corazón esté atento al contenido de los cánticos y que sólo por costumbre sigan los sacrificios y los ritos tradicionales; y sin duda también habrá otros que sin darse cuenta del sentido de los cánticos, dejen ir su corazón a las prácticas idólatras. Los primeros, a diferencia de los segundos, son espiritualmente de Cristo y de la Iglesia.

anecdotas y reflexiones