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LA VIRGEN MARÍA ENTIENDE NUESTRO DUELO



EN su revolucionaria investigación, Elisabeth Kübler-Ross introdujo al mundo a las etapas del pesar. Señaló que quienes están muriendo
pasan por etapas claras e identificables de negación, ira, regateo, aceptación y finalmente paz. Más aún, afirmó que cualquiera que esté lamentándose de una pérdida -sea grande o pequeña la pérdida- pasa por etapas similares. Incluso si todos expresamos las etapas a nuestro propio
modo, parecemos seguir un esquema innato para el pesar.


De todas las pérdidas que experimentamos, la muerte de un ser querido es con mucho la más devastadora. Como advirtiera Dylan Thomas:
«Tras la primera muerte, ya no hay otra» Una vez que hemos experimentado la muerte en todo su horror, somos cambiados para siempre.
Es en ese momento cuando podemos empezar a reconocer el pesar como lo que es: el analgésico de Dios por lo que de otro modo sería
insoportable.


Pese a su elevada posición como Madre de Dios, María experimentó el dolor de la muerte de aquellos a quienes amaba. La muerte de sus
padres y de su marido, José, ciertamente, pero probablemente hubiera otras. De algún modo, quizá esas muertes ayudaron a prepararla para la
muerte de su Hijo. Y sin embargo, como sabe todo aquel que ha perdido a un ser amado, por preparado que estés, el pesar no deja de destrozar tu corazón y te hace sentirte como si tú mismo te fueras a morir.


Cuando estamos lamentándonos, María entiende. Ella entiende lo que es perder un padre, tu cónyuge, un hijo. Ella sabe lo que es sentir
que el corazón se desangra de dolor. Si estás lamentando la pérdida de un ser querido, María siempre está ahí para consolarte por medio de su
ejemplo, y con su amor.

 

anecdotas y reflexiones