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SABER VIVIR CON DIOS

   

–Un célebre docto quería saber cuál era el camino de la verdad, Dios le invitó a que fuera a la iglesia y hablara con un pobre cubierto de llagas. Se fue y lo encontró. Lo saluda y le dice:

-Dios te de una buena jornada.

- Gracias, no he tenido ningún día mala.

- Dios te de fortuna.

- Gracias, nunca he tenido infortunios.

 - Que seas feliz. Nunca me sentido menos feliz.

 El docto impresionado le dice que le hable claramente y el pobre le dice con mucho gusto:

-  Me has dicho que Dios me conceda una buena jornada y yo te he respondido que no he tenido día malo. Cuando tengo hambre, alabo a Dios. Si siento frío, si cae granizo o nieve, si llueve, si hace un buen tiempo o malo, alabo a Dios. Si soy despreciado, alabo a Dios. Por eso no he tenido días malos, sé vivir con Dios y por eso no tengo infortunios. Dios hace lo mejor. No me siento desgraciado  porque siempre he querido hacer la voluntad de Dios.

 -   Y si Dios te arroja al infierno qué podrías decir? Si me manda al infierno aun me quedan dos brazos para abrazarlo: la humildad y el amor. Lo agarro de tal modo que Él mismo tendría que acompañarme al infierno. Allí estaría mejor con Dios que en el cielo sin poseerlo.

-       El maestro comprendió que el abandono con la humildad es el camino seguro hacia Dios. Añade con la pregunta:

-      Dé donde has venido?

-    De Dios.

- ¿Cuándo lo has encontrado?

-Cuando dejé las criaturas.

-¿Y dónde está Dios?

-En los corazones puros y en los de buena voluntad.

-       Y quién eres tú?

-Yo soy un rey.

- ¿Y dónde esta tu reino?

-En mi alma. Gobierno mis sentidos inferiores y exteriores, mis deseos y facultades están sometidos a mi alma. Este reino es más grande que todos los reinos de la tierra.

-       ¿Quién te ha llevado a tal perfección?

- Mi silencio y mis pensamientos en la unión con Dios. No he podido descansar en cosa alguna distinta de Dios. Ahora le he encontrado y en Él descanso y tengo la paz eterna.


 

anecdotas y reflexiones