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textos marianos

MIRAR A MARIA

 Mirar a María significa ante todo tomarla por modelo de todas las acciones: Hay, dice S.Luis María Grignion de Monfort, que mirar en cada acción cómo la hizo o haría la Virgen María si estuviera en lugar nuestro. 

Se adivina lo lejos a que esto puede llevarnos. Si María estuviera en mi lugar, ¿escogería ese trabajo, y cómo lo haría?, ¿haría esa compra, ese viaje?, ¿le diría esto a esa persona?, ¿le atribuiría esa intención?, ¿iría a ver esa película?, ¿rehusaría ese compromiso?

Mirar a María significa también imitar sus virtudes: «su fe viva por la cuál creyó sin la menor duda a las palabras del ángel; creyó fiel y constantemente hasta el pie de la cruz; su humildad profunda, que la llevó a ocultarse, callarse, someterse a todo y colocarse en el último lugar; su pureza... que no tuvo ni tendrá jamás semejante bajo el cielo...». 

En el fondo, «mirar a María» no significa tanto mirarla a ella, cuanto mirar con ella, entrar en su mirada, en su forma de ver las cosas, las personas, los acontecimientos, entrar en su «espíritu».

De Montfort mismo se dice que «había tomado la resolución de no obrar ya sino según las máximas del santo Evangelio» y que desde esta «perspectiva» consideraba todas las realidades de la vida y les concedía su aprecio o menosprecio; lo cual lo hacía hablar y obrar, dicen los biógrafos, en muchos casos de manera muy diferente al común de las gentes, incluso de las personas de bien. ¿Qué nos sucedería, si como Montfort, supiéramos ver la vida «con» María? Actuaríamos entonces «en muchos casos de manera muy diferente al común de las gentes... » 

Mirar a María es, por último, encontrar a Jesús, y ponernos ya en armonía con El. «Cuanto más mires a María en tus oraciones, contemplación, acciones y padecimientos...más perfectamente hallarás a Jesucristo, que está siempre con María, grande y poderoso, dinámico e incomprensible, como no lo está en el cielo ni en ninguna otra criatura del universo». 

Para encontrar a Jesucristo, «mirar a la que es más semejante a El entre todas las criaturas», «perdida en Dios» de tal manera que podría decir: «Quien me ve, ve a Jesús».