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 textos marianos

NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO
 patrona de Venezuela

 

Es venerada en la ciudad de Guanare, zona este de Venezuela, llamada Guanaguanare en un principio, poblada por los indios coromotos que se refugiaron en el interior de la selva cuando llegaron los conquistadores españoles.

A uno de los caciques, al que acompañaba su mujer, le salió al paso, en la mañana del día 8 de septiembre de 1652, una gran señora que llevaba en sus brazos un niño y le pidió en su idioma que saliera  del bosque y fuera a vivir donde vivían los blancos, para recibir el agua sobre la cabeza y así poder ir al cielo. 

Así lo hicieron: bajaron a la zona de los blancos, con la ayuda de un español muy respetado por ellos, Juan Sánchez, y se instalaron en un territorio próximo, al que llamaron Coromoto. Sin embargo, tiempo después, decepcionado por aquella nueva vida, que le desanimó de bautizarse, el cacique retornó a su selva. Una noche, en la puerta de su cabaña, desvelado, advirtió, en medio de una gran luz, a la Señora que le había salido al paso tiempo antes. Sin dejarle hablar, intentó atacarla, pero se quedó inmóvil, perdiendo la visión, y advirtiendo que en su mano había algo que no era otra cosa que una imagen de ella misma. Es la que se venera en su santuario de Guanare después de haberse bautizado el jefe de los indios coromotos, al sentirse morir en su nueva huida. 

Estuvo en poder de Juan Sánchez durante un año y cuatro meses, porque el párroco se negaba a creer la historia que se le contaba, hasta que la aceptó plenamente por el fervor despertado en todos y ordenó su traslado solemne a Guanare el 1 de febrero de 1654.

A este lugar se le llamó, entonces, Aparición de Coromoto de Tucupido», donde permaneció desde 1698 hasta 1778, en que se trasladó la imagen a Tucupido, como se llama hoy. El 1 de mayo 1942 fue proclamada Celestial Patrona de Venezuela por su episcopado, aunque había diferentes opiniones que se inclinaban por proclamar como tales a otras advocaciones, como las que estaban a favor de las Vírgenes de Chiquinquirá y del Valle. El acuerdo obtuvo su aprobación por parte del Vaticano a través de un breve apostólico del papa Pío XII, del 7 de octubre de 1944. Más tarde, en mayo de 1949, el mismo Papa autorizó la coronación canónica de la Virgen de Coromoto que se efectuó el 11 de septiembre de 1952, tercer centenario de su aparición.