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 textos marianos

¿DORMIDOS?

 ¿Dormidos? Eso afirmaba el Señor. Y unos se burlaban de él, como en el caso de la hija de Jairo. Y otros, precisamente los Doce, los más cercanos a él, no le entendían, como cuando la muerte de Lázaro.

¿Y nosotros? Confundidos, como los Doce. No por nada el Apocalipsis quiere deshacer la confusión: lo que realmente hay que entender por muerte es la que el Apocalipsis llama "la segunda muerte", que es la condenación. Es necesario saber distinguir el contexto en el que se escribe, qué significan palabras como "muerte", "carne", "mundo", y otros.

Parece que, salvo excepciones ocasionadas por algunas corrientes gnósticas, la Iglesia primitiva sabía distinguir entre muerte y muerte. Acuñaron, para la muerte física, una preciosa expresión: "Dies natalis" = "día del nacimiento". Como decía S. Ignacio de Antioquía cuando iba camino del martirio: "Dejad­me alcanzar la luz pura; entonces seré hombre en plenitud". Esta frase y la expresión "dies natalis" están indicando algo que es evidente: ahora, en esta vida somos limitados, imperfectos.

 El "dies natalis" es una metáfora: mientras estamos aquí somos como un feto que se va desarrollando, vive, es un ser humano, pero el cruzar el umbral del nacimiento es el síntoma de que ya ha alcanzado su perfecto desarrollo.

Pero es que, además, hay otra muerte: la que S. Juan de la Cruz llama "noche pasiva del espíritu", reserva­da para espíritus selectos, y la que la pensadora fran­cesa Simone Weil llama "desdicha", independiente de que se tengan o no inquietudes espirituales, pero con bastantes aspectos y efectos comunes con la "noche" de S. Juan de la Cruz. Es la que, sea cual sea la circunstancia que la cause, hace que el ser humano que la experimenta se sienta aplastado, hundido, cosificado, como un objeto impersonal.

¿Y María? Repasar el evangelio desde Belén a la Cruz, deja claro que experimentó esta última y ho­rrenda muerte, esta muerte en vida. Para quienes pasan por ella y salen victoriosos, la, muerte física para ellos es un dormirse, entrar en un plácido e inefable sueño de gloria y plenitud. En los Santos lugares está la iglesia de la "Dormición de María": una cristiana expresión.

Natividad de Jesús CD (Revista Miriam)