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 textos marianos

EN EL SIGLO XVII

 LUIS ABELLY fue obispo de Rodez, era natural de París, donde nació el año 1603, se doctoró en teología, y, se ordenó sacerdote. Fue vicario general de la diócesis de Bayona y en 1664 fue elegido obispo de Rodez, pero tuvo que renunciar a los tres años por un ataque que tuvo de hemiplejía, pasando el resto de su vida con los padres paú­les de París, donde murió el 4 de octubre de 1691 en olor de santidad.

 De sus obras marianas se pueden destacar Tradición de la Iglesia respecto a la devoción particular de los cristianos a la Santísima Virgen María y María, Madre de Dios... Esta obra nació, según el propio autor, del deseo de remediar la frialdad que se notaba en algunos ambientes católicos respecto a la devoción a la Virgen María, como si tal devoción fuese contraria al espíritu del cristianismo primitivo. En ella presenta abundantes testimonios históricos de la antigüedad cristiana desde los siglos I al XVII y luego expone los diferentes medios y formas con los que los cristianos pueden venerar a la Virgen María, las virtudes que pueden imitar y las oraciones que la pueden rezar. Monseñor Abelly fue un apóstol celoso e iluminado de la devoción y filial confianza de los fieles hacia María. Estaba convencido de que es el mismo Dios quien nos dirige a María, y que no menospreciamos los méritos de Jesucristo cuando nos dirigimos a su Santísima Madre, sino que elegimos las manos más puras y más inocentes que las nuestras para presentar estos méritos de Jesucristo ante el trono de la Majestad divina.