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textos marianos

LAS JOYAS DE LA VIRGEN

 Ermanno Wolf-ferrari (1876-1948) fue un compositor italiano que se hizo particularmente famoso en su época como autor de óperas:  “El secreto de Susana”, “La Dama boba”…También fue autor de una abundante producción sinfónica. Der schmuck der Madonna es una de sus óperas en tres actos, sobre libreto de E. Golisciani y C. Zangari­ni, estrenada el 23 de diciembre de 1911 en Berlín.

 El argumento se desarrolla en Nápoles durante las fiestas de la Virgen, en las que, mientras un buen hombre, Jenaro, sufre por el amor no correspondido de una joven, Maliella, que vive en su casa, ésta se divierte y se deja cortejar por un maleante, Rafael, que le ofrece robar las joyas de la Virgen que luce en ese momento en su procesión. Al declararle Jenaro su amor, Maliella le responde que la única forma de de­mostrar ese amor es robar las citadas joyas. Cierra la habitación donde se encuentra la joven, para evitar que se escape con su rival amoroso, según le ha amenazado, y corre a robar las joyas para demostrar su amor a Maliella, pero ella se escapa con Rafael y Jenaro la persigue. Cuando la encuentra en unión de Rafael, que ha celebrado su nueva conquista junto con sus amigotes , éste se niega a ayudarla al saber que ya ha sido otro rival, Jenaro, el  capaz de robar las joyas en cuestión y ella de aceptarlas. Maliella, para congraciarse con Rafael, arroja las joyas recibidas a los pies de Jenaro y huye con todos los demás. Jenaro, al quedarse sólo, recoge las joyas abandonadas, las deja a los pies de Nuestra Señora y pone fin a su vida con un puñal.

Como puede ver el lector está obra está llena de enseñanzas: nos recuerda la desesperación de judas que arroja al suelo las monedas e incapaz de esperar el perdón de Dios se ahorca. Nos enseña hasta donde podemos llegar si no ponemos en las cosas de Dios nuestro corazón; si no intentamos contemplar el mundo con los ojos de Dios. Porque todos podemos convertirnos en una Maliella, en un Rafael o en un Jenaro que cegado por un mal amor se pierde y desespera. De haber  confiado en María y en la misericordia de Dios no habría tenido tan desgraciado final.