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 textos marianos

 

MADRE DE MISERICORDIA

 Así como una madre tiene especial cuidado de sus hijos enfermos, María lo tiene de los extraviados. Hay una palabra que nunca viene asociada a María: Justicia. Como Madre del Juez puede influir en la Justicia de su Hijo; como Madre de Misericordia puede obtener su perdón.

  Dos veces en la  historia reyes poderosos prometieron la mitad de su reino a una mujer; uno por vicio, otro por su virtud. El Rey Herodes viendo danzar a su hijastra Salomé y estando menos ebrio de vino que de lascivia le dijo: “Pídeme lo que quieras y te lo daré aunque sea la mitad de mi reino”. Salomé consultó con su madre Herodías que aprovechando la circunstancia pidió la cabeza de Juan el Bautista que le había recriminado su matrimonio con el hermano del esposo del que se divorció. Juan perdió la cabeza. Pero mejor perderla así que como la perdió Herodes que si no se arrepintió perdió también su alma.

 El otro rey fue Asuero. Esther su esposa judía ayunó antes de suplicar piedad para su pueblo amenazado por la calumnia de un funcionario. Y el rey Asuero le hizo la misma propuesta que hizo Herodes. Solo que a diferencia de Salomé no pidió muerte sino vida y libertad para su pueblo.

 No son pocos los hijos, salvados del castigo por las lágrimas de sus madres, que no resuelvan enderezar sus vidas. ¡Qué misterioso poder tienen las madres sobre sus hijos que una vez confesadas sus culpas las intenta minimizar aun cuando están impresionadas por la cruda realidad de la confesión!

 Cuanto mas santa es el alma de un confesor menos se regodea en la gravedad de la ofensa a Dios y más le habla al penitente del amor que Dios le tiene. La bondad siempre aligera el peso de la conciencia: no le lanza una piedra para hacerlo más pesado.

Muchas almas hay en los campos que los sacerdotes y los creyentes son incapaces de recoger. Es oficio de María seguir a los cosechadores para reunir con ella a los pecadores.

 Como decía Natanael Hawthorne: “Siempre he envidiado de los católicos esa dulce, sagrada y Virgen Madre que está entre ellos y  Dios permitiendo que la corriente del amor divino sea más comprensible a la mente humana a través de su ternura”.

 María nos asistirá si la invocamos. No hay una sola alma feliz o pecador en el mundo que habiendo invocado a María haya sido abandonado sin su misericordia. 

Fulton Sheen