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libros y textos marianos

MARÍA Y LA DEBILIDAD DE DIOS  (Jean Morinay)

 El mensaje del Padre de Montfort es desde hace tiempo bien conocido. Muchos han oído hablar del Tratado de la Verdadera Devoción a la Stma. Virgen, lo han leído y meditado; al igual que el Secreto de María, la Carta a los Amigos de la Cruz. El Amor de la Sabiduría es, en cambio, menos conocido. 

La «espiritualidad monfortiana» permite a muchos leer el Evangelio y vivir la fe bajo ciertos matices, encarnándola en situaciones a menudo difíciles. Hoy, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II  -  que dedicó a la Virgen María todo un capítulo de la constitución sobre la Iglesia  -  Lumen Gentium, cap. 8, Nos. 52 -  69 -   el renovado y progresivo descubrimiento de María en nuestras vidas suscita nuevo interés por los escritos de Montfort, quien nos invita con tanto empeño a consagrarnos a Cristo Sabiduría por las manos de la Virgen.

Es un interés que desborda evidentemente y con gran amplitud los «marcos monfortianos». Hoy se viven el misterio de la Sabiduría y de la Cruz, el de «Jesús abandonado» y el de María, en los Focolares, en la renovación carismática, en los «Foyers de Charité», y en otros ambientes, en el ámbito mundial. Movimientos y experiencias espirituales que suscitan se hallan naturalmente a gusto en el interior del mensaje monfortiano que han adoptado como suyo.

¿No afirma acaso el mismo Papa Juan Pablo II, consagrado a Cristo por María, que la lectura del Tratado de la Verdadera Devoción a la Stma. Virgen «marcó un viraje decisivo en su vida»?... "Pronto me di cuenta  -  dice -   de que más allá de la formulación barroca del libro, se trataba de algo fundamental. » ¿Su lema «Totus tuus»  -  «Soy todo tuyo» «Te estoy totalmente consagrado» -  , no lo tomó acaso de ese libro? (VD 233).

No obstante, hace ya largo tiempo se deja sentir la falta de una nueva presentación de la espiritualidad monfortiana que permitiera abordarla con mayor facilidad. A muchos lectores de las obras de Montfort les choca rápidamente lo que Juan Pablo II llama la «formulación barroca»  -  un estilo del siglo XVII un tanto envejecido -   que no logran superar para llegar hasta ese «algo fundamental» que tanto impactó al Papa. 

El mensaje esencial de Monfort es el hallazgo de un tesoro, que uno descubre tan pronto logra superar el lenguaje un tanto chocante que aún hoy frena a tantos lectores, cuando abordan los textos mismos del P. de Montfort. Pero en este itinerario hay un orden: es preciso ante todo descubrir el «tesoro». Ese tesoro es María.