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 textos marianos

TIERRA DE MARÍA

 

Andalucía es una de las regiones más extensas de España. Y también una de las más características y originales. Andalucía posee una religiosidad propia, una peculiar manera de expresar, de sentir y manifestar su experiencia de lo sagrado, cuya característica esencial es su vertiente popular. En la religiosidad del andaluz late un profundo deseo de comunicación directa, de íntima proximidad y acercamiento, a través de los sentidos, con la divinidad. Las fiestas religiosas son el máximo exponente de la religiosidad andaluza, no en su vertiente litúrgica, sino en lo popular.

 No se puede hablar de religiosidad popular en Andalucía si no se evoca al mismo tiempo la romería. Y en romerías la pal­ma se la lleva la Virgen María. No en vano Andalucía lleva entre sus pliegues religiosos el viejo y entrañable título de tierra de María Santísima.

La romería afecta no sólo a zonas rurales, sino también a las ciudades. A pesar de la progresiva secularización, las romerías crecen con fuerza en Andalucía. Las romerías son peregrinaciones populares hacia una ermita o santuario, generalmente mariano, entre las que destaca la romería del Rocío que constituye la mayor manifestación de religiosidad popular de Andalucía y probablemente de toda España. Más de un millón de personas llega a congregarse en una inmensa llanura, apenas sin vegetación, donde las inco­modidades de caminos y estancias son numerosas.

Contemplando la Historia, hay que constatar la influencia ejercida por los franciscanos en Andalucía. El movimiento franciscano supuso una auténtica revolución de la mentalidad religiosa a comienzos del siglo XIII. Como se sabe, San Francisco consigue la humanización de Dios mediante la representación de un niño semejante a los otros. La Virgen habla como una mujer sencilla. Por eso, entre las advocaciones de las iglesias parroquiales, cofradías y hospitales predominan desde la Edad Media las dedicadas a la Virgen María, constatándose así el profundo arraigo de la devoción popular andaluza por María.

La devoción mariana se extiende por toda la geografía andaluza y los santuarios marianos se extienden en abanico por las cumbres de las sierras, como el de la Cabeza, en Andújar (Jaén); de la Sierra, en Cabra (Córdoba); Setefilla, en Lora del Río (Sevilla); o en los llanos, valles y marismas, como El Rocío, en Almonte (Huelva); las Angustias, en Granada, y, finalmente, en el litoral, como el de Regla, en Chipiona (Cádiz); La Victoria, en Málaga, y del Mar, en Almería.

. En el arte se produce un gran desarrollo de la iconografía mariana, cuyo máximo exponente son las Inmaculadas de Alonso Cano, y la profusión ornamental y arquitectónica de retablos y camarines de la Virgen.

Así es Andalucía por dentro: rica, entrañable en devociones marianas.

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